La mayoría de las migraciones que hacemos no son "toda la empresa a Linux" ni "seguir igual con Windows": son estrategias híbridas. La idea es simple: cada equipo usa el sistema operativo que mejor le encaja según el software del que depende esa persona.
Qué equipos pasan a Linux
Los puestos que solo necesitan navegador, correo, ofimática (documentos, hojas de cálculo, presentaciones) y herramientas en la nube son los candidatos ideales. Ahí el cambio es prácticamente transparente para quien lo usa, y el ahorro en licencias es inmediato.
Qué equipos se quedan en Windows
Los puestos que dependen de software de gestión sin versión nativa para Linux —Sage 50, a3ERP, a3asesor, o que usan Autofirma con frecuencia— se mantienen en Windows. Forzar ese software a Linux suele generar más problemas (y más coste en tiempo) de los que resuelve.
Por qué esta mezcla tiene sentido
Una estrategia híbrida te permite reducir el gasto en licencias en la parte de tu empresa donde es seguro hacerlo, sin arriesgar la parte que depende de software crítico. No es una solución "a medias": es la solución que mejor encaja con cómo funciona realmente una pyme, donde no todos los puestos hacen lo mismo.